V REUNIÓN ANUAL DEL CLUB KWANG
Crónica de Ángel L. López.
Llegábamos a los alojamientos habituales alrededor de las nueve y media del viernes. Casi todos los "amigos Kwang" habían llegado ya. Nos tocó la casa del fondo (apropiada para dormilones, ya que es la más alejada de las "jaranas nocturnas"). Llegó la hora de los saludos a los ya conocidos y a los nuevos y la reunión en la terraza donde pudimos degustar, como viene siendo habitual, la deliciosa sopa de ajo de Dámaso. La noche no duró demasiado, y pronto nos fuimos a la cama. El sábado había que salir temprano.
Todavía no habían puesto los caminos cuando el peque de Paco decidió que ya era hora de levantarse, así que pronto estuvimos todos preparados para la excursión. Como todos éramos repetidores (yo era el más novato), hubo pocas explicaciones matutinas. Nos repartimos en tres grupos y ....... a pisar caminos, que, como diría Juan...... "que esto no es para hartarse".
El grupo del diamante (puro y sin pulir) salimos confiados en los GPS de mis compañeros de excursión, Miguel y Paco. La cosa iba de maravilla, ellos iban delante y yo, a mi ritmo, los seguía desde lejos (gracias a las indicaciones de emisora, porque mi copi se quedó dormida al salir de Hornos). Como la cosa era fácil, quisimos complicar un poco y visitar algunos puntos de la tarde, con lo que nos despistamos un poco del grupo, poniendo la guinda a la excursión. Esto provocó las bromas del fin de semana.
Nos reunimos todos a comer en una planicie con árboles donde pudimos reposar, conversar y hasta dormir la siesta. Por la tarde atravesamos un paisaje digno de mención, bastante empedrado; donde Antonio tuvo un pequeño percance partiendo la barra de sujeción del amortiguador.
Como la relajación era notable, llegamos a la luz de la luna al campamento y después de quitarnos los kilos de tierra que llevábamos encima empezamos a devorar las exquisiteces de la barbacoa que Dámaso se encargó de preparar. Con el estómago lleno, empezaron las rondas del "Saque Bola" y nos fuimos acostando bien entrada la noche.
El domingo subimos al puntal, la subida fue bastante buena e hizo que sintieramos por qué nos gusta tanto esto del 4x4. La vista desde arriba es impresionante.
Pero como todo lo bueno termina, pronto llegó la hora de la comida y tuvimos que ir "cagando leches" para el restaurante donde pusimos el colofón a otro fín de semana para el recuerdo.
No se los demás, pero yo me hice un firme proposito: V O L V E R.
Hasta la próxima, amigos.
Doble crónica de aventura en la Sierra de Segura - Julio Mencías.
Crónica para los que no participaron.
Los dos días que nos quedaban por delante se presentaban inciertos si no fuera por la buena organización de nuestro anfitrión Juan. Una intrincada red de pistas solo transitadas por los guardas forestales en una extensión como lo es la Sierra de Segura, no es un plato comestible para todos.
La documentación repartida a cada participante incluía todos los datos necesarios para una compleja aventura. Un rutómetro con indicaciones del recorrido, Waypoints de GPS de los puntos de cruce, todos los permisos necesarios para 'ir legales' (imprescindible al transitar por Parques Naturales) y una interesante descripción de la zona sobre fauna y flora nos tranquiliza en los primeros momentos de la fresca y apacible mañana del sábado.
El compacto rugido de los motores hizo levantar el vuelo a alguna rapaz. El primer tramo en ascensión hasta Hornos de Segura terminó de poner las máquinas a la temperatura óptima de funcionamiento.
Una sucesión de bosques, collados y riscos enmarcados en ocasiones por turquesas embalses iban llenando la retina y las memorias de las cámaras. Las procesiones de olivos y pinares se alternan con una profusa irrigación de aguas frescas y etéreas.
Algunos pasos exigieron lo más duro a las mecánicas y lo más técnico a los conductores. El reto de la superación de unas buenas roderas competía con los más bellos paisajes. Los ojos luchaban por mirar a través de las ventanillas o clavarlos en esos imposibles badenes y surcos con los que la naturaleza trata de protegerse impidiendo un paso fácil; hay que ganárselo. El bosque sucumbe al paso de la caravana de coches y sin ninguna vergüenza nos ensaña toda la grandiosidad de esta tierra desconocida del extremo oriental de Jaén.
La vista con los paisajes, el tacto con el indómito volante, el oído con los motores, los pájaros, el viento....quedaron completamente satisfechos. Solo quedaba el gusto y para eso también tenía Juan la respuesta. Una barbacoa nocturna de productos que derriten en ríos de agua las glándulas salivales más exigentes y duras.
Pocas horas después, y aprovechando al máximo las encantadoras casas rurales de la aldea La Platera, nos esperaba una mañana diseñada ad-hoc en todos sus aspectos físico-químicos. El viento, la luz, las nubes, el sol, el polvo de las pistas, el agua, todo estaba situado con precisión. Incluso la altura de vuelo sobre nuestras cabezas de las aves carroñeras, a la espera de un descuido sobre ese precipicio, quedó en su justa posición.
La excursión del sábado cubrió con creces todas las expectativas y compensó los largos desplazamientos de algunos participantes desde Málaga, Alicante o Madrid.
Pero aún quedaba el Domingo. Una auténtica escalada en Todo Terreno al Puntal de la Misa. Una escalada controlada, sin peligro, con emoción, con obstáculos pero apta para todos los conductores. Dejas de ser novato. Entras en otro mundo que tenta con hacerte creer que eres un experto en conducción extrema.
Una vez más, un fin de semana inolvidable, imborrable, distinto. Un fin de semana Kwang.
Crónica para los que participaron
Era tal el estado de embriaguez (sensitiva, eso si, solo sensitiva) de los sentidos, después de la marcha del sábado, que el domingo nos pareció oir al Oso Yogui campando por los bosques de Segura. Los terribles ascensos en plano obligaban a constantes consultas a un imposible rutómetro que insistía con el icono de 'Seguir Pista Principal Llaneando'.
Aquella pendiente que obligó a bajarla marcha atrás, en primera reductora, quemó todos los neumáticos...no se olvidará.
El lago de renacuajos, las rapaces de pecho blanco...., ese azul verdoso profundo del Tranco desde aquel insólito mirador, las emisoras escupiendo desternillantes paridas y precisas indicaciones de marcha, esos chorizos, esos panes torrados a las ascuas y ese infinito contenedor de café, esos negros cerdos (en serio, eran cerdos y eran negros) de ese porche de esa comida de ese restaurante, todo forma un Todo con una huella dactilar que se repite en cada excursión que se 'curra' el Morales.
Los llanos de la Mancha en Cazorla - David Bernaldo.
La maestral descripción de Julio, hace innecesario cualquier otro comentario, por lo que mi testimonio va mas enfocado a la experiencia personal que ha supuesto para mi y a las anécdotas de este encuentro, pues como para mi era la primera vez que asistía , puede ser de interés para alguien.
Tras un cuadre de fechas para encontrar el momento idóneo, estábamos por fin camino de Cazorla, en principio paraje natural de sierra con algún que otro montecillo. Habíamos leído por encima alguna crónica de algún viaje anterior en esta Web, y parecía atractivo conocerlo de cerca.
Con el debido respeto a otras opiniones, se ha demostrado sobradamente para los asistentes a esta edición, que no es mas que una prolongación de La Mancha, territorio llano y plano, las fotos engañan un poco, pero es que el fotógrafo es profesional y sabe cogerle el ángulo bueno al paraje.
Comencemos pues, suficientemente pertrechados de información (¡Gracias Juan por la gran Gincana inicial!). Partimos con la sonrisa puesta, mas por dejar atrás la gran ciudad que por lo que encontraríamos al otro lado del camino, pues no sabíamos a ciencia cierta lo que nos esperaba.
Gracias al voluminoso maletero, abarrotado de víveres y ropa, teníamos la seguridad de que aunque no diéramos con el sitio (la ultima parte de las indicaciones de cómo llegar eran un rutómetro!), podríamos sobrevivir al menos una semana, o al menos eso calculamos (la realidad demostró que podríamos haber sobrevivido dos y con algún acompañante mas, a veces no es bueno tener el maletero tan grande…). Con la seguridad que da tener las espaldas cubiertas arribamos al punto de encuentro ya bien anochecido y tras habernos despistado varias veces del rutómetro. (La ruta prometía ser instructiva, y a la luz de los focos aprendimos a diferenciar la pista principal de un camino de cabras, los olivos de los pinos, etc. Con lo fácil que es de día).
A pesar de no tener banda de música ni alfombra roja nos alegramos enormemente cuando llegamos al punto señalado como destino final y una sombra emergió de la oscuridad y nos confirmó que llegábamos los penúltimos. (Era Viernes 13, de noche y en medio de ninguna parte no os podéis imaginar que alivio sentimos). Tras las presentaciones oportunas y una cena rápida, una animada tertulia ayudó a romper el hielo inicial y a conocer a los que seriamos compañeros de aventura.
Solo comentar de pasada que había estado lloviendo con mala leche toda la tarde y por lo tanto gran parte del viaje, todos estábamos expectantes haber que pasaba al día siguiente y preparados para cualquier cosa.
Es Sábado: Sol y alguna nube vagabunda, muy buen ánimo y todos puntuales prestos a devorar los caminos que nos esperan. La lluvia del día anterior solo ha servido para humedecer ligeramente la tierra. Nos separamos en dos grupos, “llaneamos”, uno, dos , tres, cuatro valles…. los rodeamos en espiral, uno, dos, tres pantanos…. los bordeamos disfrutando de las vistas y el camino, acompañamos al Madera y al Segura en su camino serpenteante . Los terrenos pedregosos de las crestas dejan paso a los mas terreros y húmedos del valle y entre medias la vegetación, presente en la mayor parte del camino, en ocasiones explota metiéndose por las ventanillas de nuestros vehículos y en otras se retira y hasta desaparece en algunos tramos. Atravesamos una amplia variedad de paisajes, tan pronto estas ante un espacio abierto e insondable, como te encuentras restringido y encerrado en el camino por vegetación y paredes de roca. Desfilamos por abismos sinceros de esos de los que solo tienen una caída y hacemos un alto en el camino para charlar y reponer fuerzas en praderas entre pinares.
Mi copiloto ha hecho alarde de su dominio de rutometro y en varios tramos que hemos estado en cabeza de grupo solo nos hemos despistado seis o siete veces, creo que en todos los cruces. Pero valoro muy positivamente que al menos haya cogido el rutómetro y me este reclamando constantemente un cuenta kilómetros parcial de su dominio.
Fauna: Como únicos avistadores de algo de fauna terrestre me veo obligado a contar lo que vimos, tres muflones se cruzaron por delante, fue a la salida de una curva, en cuanto nos vieron salieron cual exhalación cruzando de derecha a izquierda, cada uno para un lado, a escasos 500 metros le toco el turno a un conejo y mas adelante un zorro corrió varios metros por delante siguiendo el camino, (naturaleza en estado puro) tras este avistamiento no es de extrañar que el oso Yogui habite también en Cazorla, baste como nota informativa que es seguro que a Bu-Bu tambien se le oyó.
La comida Pic-nic: En un marco incomparable con sombra para coches y ocupantes comenzó el despliegue de comida de campaña, que abarcaba todos los tipos imaginables para comer en el campo, desde el bocata sentado en el suelo, al almuerzo campero con todas las comodidades que no tiene nada que envidiar a un restaurante normal. sillas, mesas, neveras, pero el componente fundamental en todo pic-nic que se precie no podía faltar: Las hormigas. La verdad es que en mi vida había visto Hormigas Cazorleñas y mucho menos había compartido comida con ellas. Prevengo a todo el que se disponga a repetir la experiencia, contra ellas, no intentéis nada, es inútil, su velocidad y constancia es tal que mientras que luchas por un lado, por otro te ganan la batalla . La estrategia que medianamente funciona para que te dejen comer es ponerles una ración aparte para ellas y no hacerles mucho caso, aun así hay alguna despistada que insiste en subir por tus piernas y brazos. Importante, no pican ni muerden, solo molestan y se llevan todo lo que pillan de comer. Si les das algo de comer te dejan en paz, cosa que quedo comprobada tras la comida cuando el sopor general se apodero del grupo y el que mas y el que menos se hecho una cabezadita. (No quedo claro si la siestecilla era efecto de la comilona, la lucha denodada contra la Hormiga Cazorleña o la emoción por la ruta “llaneada”).
La Parrillada: Exquisitos productos de la tierra fueron preparados por los chef especializados, especial mención tienen el pan tumaca que acompaño a los derivados porcinos que degustamos. Pero lo mejor esos momentos de tertulia antes y después del condumio.
Los peques del grupo hicieron de perfectos pinches y gracias a ellos pudimos degustar unas exquisitas patatas asadas.
Allí se constato lo que a primeras horas de la tarde se empezó a rumorear: había una inquietud general sobre la imposibilidad de encontrar una buena “subidita”, a pesar de todo había trascurrió todo el día “llaneando” y había ganas para el día siguiente…
Domingo: Puntuales y en perfecto orden de marcha tras recoger el campamento….los siete 4x4 vuelven a llanear y toman altura. Esta vez una notable altura, digna de un nido de águilas, es la guinda para culminar un pastel, se trata del Puntal de la Misa. En su lado mas poético un punto envidiable para otear y ver en toda su dimensión, de un vistazo a la redonda, la inmensidad de Cazorla. Desde un punto de vista mas prosaico, momento idóneo para descargar un poco el maletero y tomar un tentempié (todavía quedaron provisiones para rato). Llevados por la maestría adquirida durante la ruta, no nos costo gran trabajo acercarnos hacia el ultimo destino y lugar de la despedida. Un restaurante en pleno bosque y con una vista sobre el valle muy relajante, contaba este restaurante rural con una pequeña granja que hizo las delicias de los “Benjamines” y por qué no decirlo de algún que otro adulto urbanita. Allí se procedió a dar cuenta de todas las especialidades culinarias de la zona que iban apareciendo en escena.
El momento de la sobremesa, placer y relax de padres, fue aprovechado por los peques del grupo para poner en practica las clases de naturaleza aprendidas en el transcurso de la ruta, la película Liberaz a Willy se encarno de repente y los animalitos quedaron sueltos. Rápidamente se organizó la batida para enderezar el entuerto y ellos mismos llevaron al redil los animales tras alguna risa que otra al ver la desbandada de tanto bicho suelto.
Después, el hasta pronto….. y cada mochuelo a su olivo.
Aparte hay recuerdos que se mantienen fijos en la retina, como ese RAV4, 5 puertas surfeando por las roderas con hábil maestría , (creezlo el tubo de escape salio entero de la aventura). O ese Terrano II corto, 3 Litros a estrenar que recibió su bautizo en Cazorla, (como iba el condenao), O ese Terrano II corto, de la organización que tan pronto estaba en el grupo de cabeza como en la cola del pelotón. Y sobre todo…. las personas que participamos, todos nos reímos mucho y estuvimos dos días de autentica y sana aventura. Alguno hasta se puso moreno.