EL MUNDO EXTERIOR LLEVA LA MUERTE A LAS TRIBUS QUE SOBREVIVIERON AL TSUNAMI

El contacto con el mundo exterior está llevando la muerte a los pueblos indígenas de las Islas Andamán, que sobrevivieron en 2004 al tsunami que sacudió Indonesia y las islas del mar Índico.
 
Ocho miembros del pueblo indígena de los onge murieron este mes tras ingerir un líquido desconocido de un contenedor que llegó a la orilla de la isla, que es también su reserva.

En el 2004 se informó de que los onge salvaron sus vidas corriendo hacia las zonas más altas cuando vieron que el mar retrocedía antes de que se produjera el tsunami. Las ocho personas que murieron envenenadas este mes representaban el 8% de la población de la tribu, que era de sólo cien antes de la tragedia.

En noviembre, un indígena jarawa fue asesinado en un conflicto con furtivos que estaban pescando ilegalmente en su reserva. La tribu también acabó con la vida de uno de los pescadores. 

La invasión de su tierra por furtivos está amenazando la existencia de los jarawa, agotando sus fuentes de alimento y poniéndoles en una situación de riesgo al llevarles conflicto y enfermedades contra las que este pueblo indígena no tiene inmunidad. Hay 320 indígenas jarawa y sólo hace diez años que mantienen un contacto amistoso con foráneos.

Por primera vez, un jarawa ha hablado sobre la caza furtiva ante las cámaras.

Fuentes internas a Survival han declarado: “Es una amarga ironía que, esos pueblos indígenas que protagonizaron titulares por sobrevivir al tsunami, estén muriendo ahora como consecuencia del contacto con foráneos. Han vivido casi 60.000 años en las Islas Andamán: para que no sean exterminados, su tierra debe ser protegida.”


LOS JARAWA


Se cree que los antepasados de los jarawa y de otros pueblos indígenas de las Islas Andamán formaron parte de las primeras migraciones humanas exitosas fuera de África. Cientos de miles de colonos indios viven actualmente en las islas, y superan ampliamente a la población indígena.

¿Cómo viven?
Los jarawa cazan cerdos y lagartos monitor, capturan peces con arcos y flechas y recolectan semillas, bayas y miel. Son nómadas y viven en grupos de 40 a 50 personas. En 1998, algunos de ellos empezaron a salir de la selva por primera vez para visitar poblaciones y asentamientos cercanos.

¿A qué problemas se enfrentan?
La principal amenaza contra los jarawa se deriva de la invasión de su tierra, desencadenada por la construcción de una carretera a través de su selva en los años 70. La carretera ha atraído a colonos, furtivos y madereros a la tierra jarawa; éstos cazan a los animales de los que se alimenta la tribu y les exponen a enfermedades. Se han registrado también casos de explotación sexual de las mujeres jarawa.


LOS ONGE

Los onge, de la isla Pequeña Andamán, se autodenominan “En-iregale”, que significa “persona perfecta”. Su población se vio diezmada tras el contacto con los británicos y con los indios, y descendió desde las 670 personas que sumaban en 1900, a los cerca de 100 que quedan hoy.

Los onge viven en una reserva del tamaño de menos de un tercio de su territorio original. La Pequeña Andamán es también, en la actualidad, el hogar de colonos indios, y gran parte de la isla ha sido deforestada.

El Gobierno indio trató de forzar a los onge para que trabajaran en una plantación a cambio de comida y casas, a modo esclavista, pero no tuvo éxito. Actualmente, los onge tienen una gran dependencia de las raciones que proporciona el Gobierno.

Cazar cerdos es esencial para los onge ya que, de acuerdo con sus costumbres, los hombres no pueden casarse hasta que hayan cazado un jabalí. Actualmente, sin embargo, los onge se quejan de que los foráneos cazan todos sus cerdos, lo que contribuye a la baja tasa de natalidad que ya registraban. Survival tiene una campaña en marcha para proteger su tierra frente a los foráneos.



Fuente: Survival.
Diciembre 2008.













 
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