EL BOSQUE DE FANGORN EN CASA

Los rayos de luz amarillos provenientes de nuestra estrella madre estiraban de nosotros en direccion nordoeste des de la plana de l'Empordà. Las diez de la mañana era una buena hora para dejarse llevar por el mundanal circuito asfaltado de la carretera N-260 hasta mas allà del pueblo que viera nacer a "Gifred el Pilòs", hoy en dia cuna de embutidos y turistas. Es claro que hablo de Besalu. Al paso de Argelaguer compramos pan para el picnic dominguero y seguimos ruta observando como la mano del hombre destrozaba cuanto encontraba a su paso en pos de la modernidad y la civilizacion, practicando agujeros en la montaña para aliviar el paso de vehiculos por una autovia que se ha cargado literalmente una de las zonas protegidas mas bonitas de estas tierras del Norte: La Alta Garrotxa. Nosotros habiamos de subir allà arriba para dejar una huella longitudinal entre pinos y alcornoques. Entre gargantas llenas de agua limpida y transparente. Entre pastos y ganaderias que siembran heces centenarias en altiplanos verdes de alegria natural.

Las montañas nubladas del cuento de Tolkien se abrian a nosotros al desvio del pueblo de Montagut i de ahí a Sadernes era un paso. La iglesia gotica de cruzados guerreros perdidos en el tiempo, separada del camping de Sadernes por un camino descendente sirvio de fondo para la primera foto de ruta en la que cabian los dos vehiculos. Mis cuñados estaban que no cabian en el "lander" del gozo. Las gargantas de Sant Aniol se abrian en pozas de agua turquesa que invitaban al resposo espiritual. El camino se adivinaba magnanimo, danzante en su serpenteo hacia la cima, alegre en su canturreo salvaje. La ruta nos demostraba recodos increibles dignos de postal y nos adormecia los sentidos que nos iban a hacer falta un poco mas tarde.

Los arboles comenzaron a acariciar la impoluta carroceria del "lander" a poco pasamos la cota de los 1000 metros, y las iniciales piedras sueltas del camino dieron paso las enormes rocas surgentes de la tierra que eran
imposibles de sortear para un todocamino. Que el "lander" sea un Rover lo ayudo a superar esas pequeñas zonas complicadas, recibiendo gratamente el premio en forma de bosque de hayedo despojado de vestido por el crudo invierno. De lindes invisibles, el camino atraveso el primer bosque de ancestrales luchas masonicas i torcimos en el primer recodo a derechas que volvia a subir en vertiginoso angulo y piso nada recomendable.

Las curbas cerradas que nos obligaban a maniobrar dieron al traste con las sonrisas que aun aguantaban los carrillos colorados de mi cuñada. El, su marido, hacia tiempo que habia perdido el interes por seguir adelante y ahora era ella la que flaqueaba su emocion inicial. A todo esto hay que decir que la cuatrera es ella y el inclinometro él.

Al tocar del mediodia alcanzamos el cruce a Albanya, y el bosque era ahora principlamente de pino negro. Habiamos visto unos cuantos arboles caidos pero no supimos leer su presagio, ni escuchar su mensaje. Propuse
comer allí mismo, aunque la idea inicial habia sido subir hasta el Pla de l'Emigrant, al mismo pie del Pic del Bassegoda. Con los problemas para aguantar el tipoque habian tenido en el "Lander" o era cuestion de forzar la maquina, y la subida al Pla de l'Emigrant es un poco trialera. A esta altura debo decir que estoy sorprendido de lo que es capaz un todocamino, claro que como he dicho en un Rover y eso lo dice todo.

Despues de comer subimos a pie hasta la nombrada planicie y admiramos las vistas de pajaro de las montañas colindantes, increible. Ademas descubrimos que varios arboles caidos que hubieran impedido el paso de los vehiculos hasta alla arriba.

La marcha se iniciaba de nuevo pasadas las 4 de la tarde. Habia que bajar hasta el pueblecito de Sant Llorenç de la Muga y de ahí a casa era un ratito. El camino desciendo resulton con las vistas al pirineo nevado, ya sin tantas piedras sueltas, aunque tiene un par de giros bruscos que hacen obligatorio el uso de la marcha atrás para maniobrar bien. Dos kilometros mas debajo del pnto del picnic encontramos una planicie maravillosa donde se reacian de la papancia los conductores de tres vehiculos 4x4 bastante bien preparadillos (estaran por aquí?), un wrangler, creo que un toyota y al otro no lo veia bien por la distancia. Nos saludamos con la mano al paso de nuestra meunda caravana de dos y pasamos de largo. Apenas habiamos recorrido unos pocos centenares de metros oimos un crujido estremecedor y un arbol cayo a nuestros pies.
JODER! Cualquiera sigue... era un pino pequeño, herido de guerra a media altura, de donde sobresalian sangrantes astillas. Su caida nos cerraba el paso. Tuvimos que decidirnos entre apartarlo y seguir o dar media vuelta. La quietud a nuestro alrededor era aplastante, sofocante. No se oia nada. Tal vez, y de vez en cuando, algun quejido extraño. Los arboles estaban hablando entre ellos. Ellos sabian que estabamos allí, y la ausencia de animales nos dio a entender que algo pasaba mas adelante.
Un conclave de Ents debatia en lenguaje inacabable una letania de peros y porques. Ahora entendia todo. Los el bosque habia caido bajo la mano de la nieve de los ultimos dias, y se estaban retirando a contar sus bajas. Los Ents, mas alla en el camino hacian vibrar el suelo y transmitian su poderio. Lo arboles heridos deberia caer uno a uno, sin prisa pero sin pausa. Ahora ya sabiamos que el asunto no iba con nosotros, asi que retiramos con el mayor cariño que pudimos aplicar al arbol caido ante nosotros y tratando de ser lo mas silenciosos que pudimos continuamos el trayecto.

La asamblea de Ents casi se oia ya bien cerca. Cruzamos otros arboles que tambien habian sucumbido en su lucha con los elementos y nos encontramos con un centinela que nos cerro el paso a calicanto. Un enorme tronco partia desde su base arrncada del margen del camino en forma perpendicular a este, bien a ras del suelo. Era un obstaculo de unos 40 centimetros de altura. Con su presencia no prohibia el paso, aunque tampoco no facilitaba la vuelta atrás, pues no habia donde darla. Volver el camino marcha atrás no nos satisfacia, màximo cuando eso significaba desandar lo andado todo el dia cuando teniamos el destino final a poco mas de tres kilometros de pista. El pino grueso caido se enfurruño cuando comenzamos a colocar piedras que nos sirvieran de rampa, sobre todo para el Lander, que por ahí no iba a pasar seguro sin llevarse una buena señal para siempre. El pino paso a suplicarnos que no le hicieramos daño, y sobre todo se nos hizo confidente de lo que mas abajo acontecia. Los Ents del bosque estaban enfadados y habian decidido cerrar su mas querido territorio a miradas indiscretas. Tal vez pudiermaos superar su obstaculo pero no podriamos ir mas alla de los 300 metros. Otros arboles, como el, habian sido llamados a la causa y se sabia por todo el bosque que muchos de ellos habia caido sobre el camino en diversiformas que impedirian a cualquiera llegar hasta la reunion.
Los Ents no solian reunirse amenudo, como ya dijo Tolkien en su libro, y esta habia sido una de las pocas veces que el arbol tenia conocimiento, en sus mas de cien años de edad, que lo hicieran. Aun asi explicamos al enorme pino que no podiamos dar la vuelta y con los mejores modales le pedimos permiso para pisarlo solo un momentito. Nos concedio el permiso, con un terrible jadeo y despues de una hora de apilar piedras a su base.
Con todo el arbol se despidio con un "hasta ahora mismo" y nos anuncio la posibilidad de dar la vuelta un poco mas abajo, pero no mucho.

Efectivamente un poco mas abajo existia esa posibilidad, pero no la tomamaos. Vimos otros arboles caidos, sí, pero continuamos. Otro arbol extendia sus ramas para acariciarnos con sus hojas mientras otro se tendia horrorosamente sobre nosotros para arañarnos. Fuimos sorteando arboles a derecha, izquierda, por encima y por debajo. Todo lo que hicimos fue en vano. A unos 300 metros del primer arbol, tal y como nos anuncio, encontramos una serie de cinco tan grandes y poderosos, que se nos hizo imposible convencerlos de seguir. Estos eran obtusos, y impedia el avaance desde una altura de un metro. Ni siquiera el Winch hubiera podido moverlos de ahí, y aunque tal vez hubiera podido mover uno es seguro que no todos. Puestas asi las cosas, y ante la cara desencajada de mis cuñados, que no paravan de recordarme con sus miradas que yo les habia prometido una excurison tranquila, empezamos a retroceder, marcha atrás, hasta el unico lugar en el que se podia dar la vuelta: aquel ya anunciado por el primer centinela. Cuando llegamos de nuevo a su altura, tuvimos que apilar nuevamente algunas piedras mas, ya que ahora la dificultad estrivaba en que habia que superar el obstaculo hacia delante y en angulo de 30 grados ascendente. Yo pase primero con el Disco, por si habia que estirar del Lander. Volvimos a reponer las piedras derramadas por el paso del Disco y al paso del lander no hubo suficiente fuerza motor. Toco bajos y por poca inercia se quedo empanzado. Los gritos de dolor del pobre arbol caido rean desgarradores. Los de mi cuñado mas fuertes que los de ella. Los de mi mujer eran simples risitas maliciosas de ver como los novatillos casi lloraban de impotencia y los mios era de guturales, de disculpa por la primera aventura que les habia servido. No habia manera humana de desenganchar el Lander mas que con el HI-LIFT, levantando un poco el eje trasero y apliando piedras bajo las ruedas, y eso fue lo que hicimos. Con enorme nuve toxica de ferodo de embrague quemado, el lander salio del atasco bajo la incredula mirada de mis culados que ya se veian pasando la noche al raso.

Nos disculpamos con el arbol caido y regresamos por donde habiamos llegado. Nos despedimos de Fangorn en Casa por una buena temporada y llegamos a la nuestra cuando ya hacia mas de dos horas que el sol habia caido de risa en su horizonte natal, arrancandole colores de vergüenza a la tierra, alla donde la tocara.

Eduard Pascual





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