En el período de 12 a 23 de febrero de 2005, el tradicional fabricante brasileño de tractores, camiones, motocicletas y motores, Agrale (www.agrale.com.br), disponibilizó para algunos invitados, su más reciente proyecto, el jeep “Marruá”.
En este período se hicieron las mas variadas pruebas, con el interés de “destruir” el “toro”. Frustración total, porque no importaba lo que se le hiciese, parecía que el jeep insistía en corroborar la tradicional expresión de los que viven en el estado más al sur de Brasil, que dice: “Soy Gaucho, muérome seco, pero no me rindo”.
De esta manera, pudimos notar durante todo el día, algunos pilotos expertos intentaran e intentaran pero, de hecho, no consiguieron domar el “toro bravo”. Parecía que cuanto más era maltratado, más él mostraba su valor.
El circuito, especialmente construido, con todos los tipos posibles de obstáculos, rampas con alto grado de inclinación, pantanos, corrosiones laterales, piedras, etc... En todos los obstáculos, él se mostró valiente.
Estaba muy claro la preocupación del fabricante con unos artículos, que son viejas demandas de todo lo practicante de deporte todo terreno:
1 - La suspensión, con su curso increíble y suavidad, lo que hace con que no si sienten el traqueteo natural en otros vehículos todo terreno.
2 - El excelente motor diesel, con 132 CV turbo-intercooler, que combinado con la relación correcta de la caja de cambio permite un sorprendente desempeño.
3 - El espacio interior, que permite al piloto y compañeros disfrutar de un confort, no común en este tipo de vehículos.
Como es un modelo proyectado para atender inicialmente a los requisitos operacionales militares, la primera impresión al asumir el volante es impactante. El acabado interior es espartano, digno de un soldado que va a la guerra. Los bancos, palanca de cambio, tablero, bulto, entre otro items, muestran la preocupación con la resistencia y no con la belleza.
Sin embargo, al entrar en el barro, todos esto no es importante. No hay obstáculo que el “toro bravo” no pase. Con la tracción accionada, el "guerrero" enfrenta el cenagal sin dudar. No importa el desafío.
Puede ser charco, ascensión, descenso, agujero, lo que viene por frente, que el jeep enfrenta con valentía y competencia. Gracias al motor MWM de 132 cv a 3.600 rpm turbo-refrigerado, que trabaja en armonía perfecta con la suspensión delantera y trasera.
La opción del motor parece ser perfecta. El motor empuja con tranquilidad los 1.960 kg de peso total, sin considerar la carga y los pasajeros.
En él, pueden acoplarse también tiradores de proyectiles, cañón sin retroceso, ametralladora, así como el equipo de comunicación y para el transporte de los heridos. Todos esto en las medidas satisfactorias: 1,95 metro de altura, 1,87 metro de anchura y 3,80 metro de longitud que ayuda a lo confort de los pasajeros.
Como no todo es perfecto, es unánime entre los que probaron el vehículo, la necesidad de opción reducida (reductora) en todas las marchas, como en los todo terreno tradicionales, y no sólo en la primera marcha como en el modelo disponible.