VIAJE A MAURITANIA 2006.
DIA 1 - Viernes 28 de julio
A las tres de la tarde salimos de casa y no paramos hasta llegar a Alcoi, a “la caseta” de Velasco y Mari Tere, donde cenamos y pasamos la noche. Joan y Ferran llegaron bastante tarde, pero a tiempo para la cena, las copas y las risas, Búbu y Mireia no llegaron...durmieron en un área de servicio de la autopista.
DIA 2 - Sábado 29 de julio
Fuimos a desayunar al Quintanilla, por fin llegaron Búbu y Mireia, volvimos a la caseta, dimos algunos retoques a los coches y nos bañamos en la piscina. A las 9 de la noche llegamos al puerto de Almería, todos los ferrys salían con retraso, estuvimos en el aparcamiento de espera hasta la una o las dos de la madrugada y cenamos allí mismo, entre los coches, rodeados por cientos de marroquíes que esperaban, igual que nosotros, la llegada del ferry. Por fin conseguimos embarcar, la cola para el sellado de pasaportes era tremenda con lo cual nos fuimos a los camarotes, estábamos agotados. Aunque las sábanas estaban sucias, no había toallas y el lavabo apestaba a meados, nos dimos una ducha y caímos rendidos entre aquellas asquerosas sábanas. A lo lejos oíamos, entre sueños, las voces de las azafatas anunciando qué se yo y el sonido de alguna alarma de coche surgir de las profundidades del ferry, a las 4 de la mañana el barco se empezó a mover.
DIA 3 - Domingo 30 de julio
Dormimos del tirón 4 horas hasta que empezaron otra vez a incordiar por los altavoces, anunciando que la cafetería ya estaba abierta. Como ya nos desvelamos fuimos a tomar un café con leche, la oficina de sellar el pasaporte estaba cerrada. Cuando volvimos al camarote las mujeres de la limpieza ya estaban aporreando las puertas gritando Nador a todo pulmón, nos agrupamos todos y volvimos a la cafetería hasta llegar a puerto. En Nador sellamos los pasaportes y pasamos la aduana sin problemas, todo ello nos llevó poco más de 1/2 hora, tiramos por carretera dirección Taza-Fez y paramos en una gasolinera a tomar el primer té a la menta.
Cuando nos entró hambre paramos en uno de los pueblos que íbamos cruzando y, en la terraza de un cafetín, envueltos por la humareda de las brasas y rodeados de ristras de carne colgada al sol y llena de moscas, comimos de maravilla, salade, brochettes, kefta y frites, de postre a Ferran se le antojaron uvas, se las pedí al camarero pero no hubo manera de entendernos con la pronunciación, al final cogí un boli y le dibujé un racimo de uvas en el papel, lo que provocó muchas risas entre los camareros, pero al final nos plantaron en medio de la mesa dos bandejas de uvas deliciosas.
Ya en la autopista, a la altura de Meknes, Búbu dijo por la emisora que paráramos para hacer cambio de conductor, dicho y hecho, allí mismo había un área de servicio, pero el Discovery ya no llegó, el Terrano lo tuvo que eslingar los últimos metros hasta la subida a la gasolinera. A priori parecía ser un simple recalentamiento, pero después de revisar el motor, poner refrigerante y hacer algún retoque, el coche seguía sin arrancar, después de varios intentos sí lo hizo, pero el motor sonaba muy mal, como si fallara algún pistón...
Búbu llamó a la compañía aseguradora, al día siguiente mandarían una grúa. Improvisamos el campamento en una de las rotondas del parking, plantamos mesas y sillas entre plantas y arbustos y cenamos melón con jamón bajo unas farolas de luz tenue y amarilla, no hizo falta pensar dónde pasaríamos la noche, el destino ya había elegido por nosotros.
DIA 4 - Lunes 31 de julio
A las 7 de la mañana la grúa ya estaba allí, dormíamos todos menos Joan, que fue quien nos despertó, parecía que las cosas iban saliendo bien, a las 8 en punto el Discovery ya estaba cargado en la grúa, la cual dejaba bastante que desear, y Búbu y Mireia listos para salir, pero el conductor de la grúa desapareció..., pasaron minutos y casi una hora, le vimos hablando por el móvil, discutía con su patrón y decía que si no venía y le pagaba, que él de allí no se movía !!!..., al final apareció el jefe con otra grúa y le debió de pagar puesto que empezó a haber movimiento y pareció que al final ya salían, ya casi eran las once de la mañana!!!.
Les despedimos con la mano desde los ventanales de la cafetería y continuamos dando buena cuenta de nuestros cruasanes, crepes, zumos y tés, pero la grúa ando poco más de 10 metros y volvió a parar,... aquello era increíble, ¿y ahora qué sucedía?, pues que al colega le apeteció tomar un café con leche, sería que no había tenido tiempo desde las 7 de la mañana que llevaba allí !!!, eso es Marruecos...Cogimos los coches y les pillamos enseguida, la grúa no pasaba de 60 en bajada, en subida mejor ni hablar..., con lo cual la adelantamos, saludamos y paramos en la siguiente área de servicio a tomar otro té y comentando divertidos que a aquel ritmo tendríamos que parar en todas y cada una de las áreas que encontráramos hasta llegar a Casablanca. Nos dio tiempo a tomar dos tés y la grúa sin pasar, llegamos a pensar que en algún momento de despiste habría pasado sin que la viéramos, mientras discutíamos esa posibilidad la vimos llegar y nos quedamos con la boca abierta al ver que también entraba en el área de servicio, sacando humo por todas partes!!!,... viendo el percal le preguntamos al “amigo” si había concesionario Land Rover en Rabat, como sí había no se habló más, nos íbamos a Rabat, incluso el conductor respiró un poco aliviado, solo faltaba rezar un poco para que la grúa aguantara hasta allí.
El trayecto se hizo eterno, cruzar todo Rabat por el centro, en hora punta, siguiendo a la grúa también fue una odisea.
Al final llegamos a una avenida donde empezaron a asomar concesionarios de coche y respiramos aliviados, había todas las marcas y más, si nos preguntaran no hubiéramos sido capaces de nombrar tantas marcas, pero estaban todas menos una, el concesionario Land Rover no aparecía por ninguna parte. Búbu y Mireia estaban atacados de los nervios, la grúa a punto de reventar, le salía humo hasta de los neumáticos, paramos a preguntar y al final apareció el dichoso concesionario, que estaba cerrado porque era la hora de comer, habíamos tardado 3 horas en hacer un trayecto de no más de 80 Km. !!!
Nos fuimos a comer al centro comercial de enfrente, a las dos y media en punto Búbu se fue al concesionario, nosotros nos dimos una vuelta por el supermercado, buscamos cervezas pero no tenían, aún así algo acabamos comprando, desde un par de pantalones hasta sillas de camping. Aquello iba para largo, decidimos continuar el viaje y ellos ya nos atraparían, además, Narciso y Arantxa nos estaban esperando más al sur. Nos despedimos con la esperanza de volvernos a encontrar pronto.
Salimos de Rabat por la carretera de la costa, paramos en una playita llamada “Petit Val d’Or”, allí nos dimos el primer baño y disfrutamos de una bonita puesta de sol mientras nos tomábamos unas cervezas, decidimos acampar allí mismo, en esas que llamó Búbu diciendo que había conseguido hotel para los seis, que les esperáramos, venían en taxi y traían novedades...
Mientras cenábamos unas pizzas en el chiringuito de la playa nos contaron que en el taller ya habían empezado a trabajar con el coche, si solo era la culata lo tendrían, como muy tarde, en dos días. Dormimos en el Hotel Panorama, cuya agradable y engañosa apariencia exterior escondía el lamentable estado de su interior, especialmente el de las habitaciones... la nuestra tenía las sábanas negras, una de las almohadas apestaba a queso podrido, la cortina de plástico de la ducha daba asco y pelotas de pelo de diferentes texturas y colores taponaban el desagüe. Nos acostamos esquivando moscas y otros bichos de mayor tamaño que pasaban a toda velocidad por debajo de la cama.
DIA 5 - Martes 1 de agosto
Por suerte el aspecto del desayuno fue muchísimo mejor que el de la habitación, pero al entrar en el bar las caras de Búbu y Mireia reflejaban que había novedades y no muy buenas,... Búbu acababa de llamar al taller y le habían dicho “big problem, pistón grillé”, toma ya !!!. Fuimos todos al taller para ver cual era la magnitud de la tragedia, y la verdad es que era de buena magnitud, la culata tenía una grieta de casi cuatro dedos y unos de los pistones estaba afectado, había que cambiar el motor y le pedían por ello 18.000 euros, oído aquel disparate hubo que buscar alternativas, decidieron montar el coche otra vez en la grúa e ir a Casablanca a repararlo. Nos volvimos a despedir y a las 12 del mediodía salíamos de Rabat hacia el Sahara Occidental, allí nos esperaban Narciso y Arantxa.
Hicimos una breve parada para comer, a media tarde nos pilló una tormenta, un aparatoso relámpago cayó enfrente nuestro, fue tan espectacular que nos quedamos todos mirando al cielo y fue entonces, entre las sombras de aquellas nubes oscuras y cargadas de agua cuando divisamos un pequeño agujero azul celeste en el horizonte y parecía que la carretera se dirigía de lleno hacia él, a partir de allí empezó el cachondeo con “la puerta estelar”, aquella misma puerta iría haciendo aparición en muchísimas ocasiones a lo largo del viaje, trasportándonos a los lugares más recónditos de la tierra...
Paramos a poner gasoil y a tomar un té, llevábamos muy buena marcha, circulábamos por un puerto de montaña cargadísimo de tráfico, especialmente de camiones, donde tal y como conduce la gente de allí te juegas la vida en cada curva, en una de ellas a Joan y Ferran se les cruzó un coche, si lo hubiera hecho sólo 2 segundos más tarde se lo hubieran llevado por delante... después de este susto, viendo que ya quedaban pocos minutos de luz, decidimos acampar a pocos metros de la carretera, en medio de un campo de arganes. Cenamos un revuelto de verduritas, los niños me prepararon un enorme pastel de cumpleaños, cargado a tope de nocilla, leche condensada y nueces, después del atracón, el café y los güisquis nos acostamos. Búbu y Mireia estaban instalados en un camping de Casablanca, Narciso y Arantxa en Dakhla.
DIA 6 - Miércoles 2 de agosto
Cruzamos Agadir y Tiznit, paramos a la entrada de Tan-Tan, bajo los dromedarios, y como Joan a aquellas horas ya estaba muerto de hambre, nos acercamos hasta El-Oualitia, donde comimos en una terraza frente al mar.
Después nos regalamos una horita de relax, los niños se bañaron y nosotros preferimos dar un paseo por la playa, hartos ya de tanto coche. Seguimos rumbo sur y solo paramos para ver el impresionante agujero del suelo, al borde del acantilado, que comunica con el mar. A la altura de la reserva de Neila nos metimos campo a través buscando las dunas, el primer tramo era muy pedregoso y pinchamos, desde el interior del coche podíamos oír el aire saliendo a presión, ni siquiera con tres mocos la pudimos reparar, tuvimos que cambiar la rueda al instante.
Acampamos entre dunas, sobre un terreno de arena blanda que dejamos completamente removido, cenamos ensaladas, melón y galletas maría con nocilla, hicimos un fuego de campo, tanto para espantar a los mosquitos como para calentarnos nosotros, pues, a medida que avanzaba la noche, la temperatura iba cayendo en picado. Llamamos a Búbu y a Narciso, el primero ya estaba más tranquilo porque empezaba a tener la reparación controlada, el segundo más nervioso porque no llegábamos nunca...
DIA 7 - Jueves 3 de agosto
No hizo falta bajar presiones, cogimos carrerilla y salimos bien de aquel agujero, ya no paramos hasta llegar a Layoune, allí lo fundamental era encontrar ruedas para nuestra pick-up, ya que llevábamos dos en muy mal estado y encima la que pinchamos era una de las buenas. Mientras los chicos estaban entretenidos en el taller, cambiando neumáticos, fui a dar un paseo, compré pan y me senté en una terraza a tomar un zumo de naranja y a poner al día el diario de abordo.
Continuamos por carretera hasta Boujdour, paramos a comer al borde del acantilado y seguimos un par de horas más, de vez en cuando parábamos al borde del acantilado para descansar, mover un poco las piernas y hacer alguna foto del paisaje, increíblemente bello a la vez que rutinario.
Jordi y Angels
2006.