VIAJE A TÚNEZ
En Semana Santa del 2000 decidimos realizar un viaje por Túnez, pero esta vez en plan organizado por no conocer el país. Partimos de madrugada dirección Marsella para coger el Ferry que nos llevaría hasta Túnez.
Una vez en el puerto de Marsella conocimos al resto del grupo que nos acompañaría durante todo el viaje. Mientras esperábamos la hora de embarque, llegamos a dudar que todos los coches que allí se amontonaban pudieran caber en las bodegas del ferry, era la mayor concentración de 4x4 que había visto nunca, Franceses, Alemanes, Españoles y Portugueses nos disponíamos a invadir Túnez. Tras 24 horas de travesía llegamos al puerto de Túnez, allí los tramites de aduana se hicieron interminables, normal, con semejante cantidad de coches se hizo una buena cola y si a eso le sumamos la extraordinaria habilidad de los franceses en colarse y la tranquilidad de los funcionarios tunecinos, para que contarte, para colmo, cuando estábamos a punto de arreglar los papeles, llega otro ferry con los participantes del Rally Optic 2000.
Tras una eterna espera conseguimos pasar, ya estábamos en Túnez. Superado el caos nos dedicamos a contemplar las preparadas máquinas de los participantes del Rally y tuvimos el placer de entablar conversación con Josep María Servià, quien nos explicó, mapa en mano, la ruta que iban a seguir. Dejamos toda la parafernalia del Rally y nos retiramos a un complejo hotelero de la costa donde pasaríamos la primera noche.
Dedicamos la tarde a visitar la bonita población azul y blanca de Sidi Bou Saïd y antes de acostarnos nos dirigimos todos a la playa con los coches para hacer una nocturna, llegado un punto encendimos una hoguera en la arena y la fiesta estuvo servida.
Al día siguiente emprendimos rumbo sur por autopista hacia El-Jem, el mayor anfiteatro del norte de África.
Durante los días que estuvimos en Túnez hicimos de soporte logístico a uno de los motoristas que nos acompañaban en el grupo.
Una vez visitado El-Jem continuamos ruta hasta llegar a la Isla de Djerba donde pasamos nuestra segunda noche.
Al amanecer del tercer día empezó la aventura, abrimos los roakbooks y formamos grupos para ir, iniciar la primera etapa, una rápida salida por la costa en la que las primeras enganchadas, sorprendieron a mas de uno y casi a nosotros si no llegamos a rectificar la trayectoria a tiempo. Sin darnos cuenta nos encontramos los primeros, marcando el rumbo al resto de compañeros que venían por detras.
Rápidas pistas nos conducen hasta la población de Matmata, famosa por sus casas trogloditas y por que en ella se rodó la película La Guerra de las Galaxias.
Después de comer decidimos continuar solos la travesía, partiendo los primeros, etapa de pura navegación donde la ayuda del GPS se hacía indispensable, había momentos en que la pista desaparecía por completo y solo contábamos con su ayuda para encontrar el camino adecuado.
A la mañana siguiente parecíamos zombis, no habíamos dormido nada por culpa del frío, y el mal humor que llevaba casi me hizo tener un accidente con otro coche.
Aquí empezaron las etapas de arena, al abandonar el albergue decidimos acercarnos a un antiguo fuerte francés, problema! no había pista, solo arena,...opté por seguir las roderas de un coche en aquel inmenso mar de dunas cuando me di cuenta que un pick-up tunecino nos seguía pensando que llevamos el buen camino, pero resultó que aquel camino no era el correcto, nos dimos cuenta a tiempo, aunque casi nos quedamos enganchados.
Por fortuna pudimos salir por cuenta propia y el tunecino que nos estaba observando se dio la vuelta y ni se preocupó de si necesitábamos ayuda.
Al final conseguimos llegar al fuerte, aunque los demás tuvieron algunas enganchadas, el problema de la arena es que cuanta mas gente pasa por el mismo sitio mas dificultad tienen los últimos .
De regreso del fuerte tuvimos que ayudar a sacar una súper Teneré ayudándonos de las planchas del coche.
Superados los problemillas nos dirigimos hacia la bella población de Douz, en una etapa de pura orientación y mucha arena.
Nos alojamos en uno de los hoteles del complejo turístico de esta población, que está tocando las dunas. Una vez acomodados, cogimos los coches y nos dedicamos a jugar como niños en la arena, todo un placer, pequeñas dunas hasta donde alcanzaba la vista, un mar interminable de arena que llega hasta Argelia.
La verdad es que Douz es bastante turística, la presencia de autocares llenos de gente, los lujosos hoteles de los complejos y las caravanas de camellos con turistas que realizaban un corto trayecto hasta un fuerte prefabricado para películas restaban un poco de encanto a la ciudad, solo el mercado semanal marcaba el espíritu auténtico de la población.
Al día siguiente nuestro destino sería Tozzeur. Durante la etapa pasamos por el impresionante Chott el Jerid, una basta extensión con algunas zonas de agua y otras de una fina capa arcillosa.
Perderse en esta inmensidad es peor que en las dunas, no hay referencias, es completamente plano en toda su extensión, y lo peor es que si te da por cruzarlo puedes tener una sorpresa, porque las trampas de barro de su interior te atraparan como un pulpo. Nosotros, como varios del grupo, pudimos experimentar en propia piel estas trampas de barro. Nuestro Discovery se quedo clavado en el barro hasta los ejes y gracias al winch de un Toyota Land Cruiser conseguimos sacarlo, aunque nos costó lo suyo!
Hubieron más enganchadas del personal pero nada complicadas, fue mas bien por jugar un poco y divertirnos en una etapa en la que íbamos muy bien de tiempo.
Una vez en el hotel de Tazzeur y esperando la cena, pudimos comprobar que faltaba gente en el grupo, tres de los motoristas no habían llegado, y eso que ellos iban por delante de nosotros,... era de noche y empezábamos a preocuparnos,...justo cuando un grupo iba a buscarlos aparecieron por la puerta, llenos de barro y agotados.
Nos explicaron que habían intentado cruzar el Chott por el centro para atajar camino hasta que el barro los atrapó, fueron incapaces de sacar las motos de allí, para colmo no llevaban GPS, se les hizo de noche y no sabían que dirección tomar, gracias a una luz que vieron a lo lejos consiguieron llegar a la carretera.
Al día siguiente no conseguían encontrar las motos y cuando al final las localizaron no pudieron sacarlas porque se corría el peligro de que el coche también se quedara,... conclusión: tuvieron que volver a España sin motos, pero al final alguien de allí consiguió rescatar las motos y las pudieron recuperar meses más tarde.
Continuamos el viaje hacia Kairouan, pasando por las bellas poblaciones de Chibika y Tamerza, con con sus preciosos palmerales y manantiales.
Kairouan cuenta con una de las mezquitas mas bellas y impresionantes del mundo árabe, de hecho Kairouan esta considerada como una de las ciudades santas del Islam.
El ultimo día fue un poco caótico, por la mañana fuimos al puerto para coger el ferry y la sorpresa nos la llevamos cuando nos dijeron que el ferry salía por la tarde y no por la mañana, hubo gente que se enfadó, y otros se resignaron, así que nosotros aprovechamos el resto del día para visitar las ruinas de Cartago.
Viaje realizado enSemana Santa de 2000.
Si deseas ampliar información sobre este artículo, o realizar cualquier comentario. USA NUESTRO FORO.
Texto y fotos: Jordi y Angels.
Julio 2008.