DOS FINES DE SEMANA EN EL DESIERTO.


La verdad es que llevábamos unos cuantos meses sin salir mis amigos y nosotros, juntos,  al desierto por eso decidimos de repente que ese fin de semana nos íbamos, es decir, dentro de dos días. Como yo ya tenía un compromiso el sábado por la mañana, ellos se ocuparon de comprarlo todo y a las tres nos recogerían.

Por supuesto que a las tres lo teníamos todo preparado pero hasta las cinco y media no llegaron. Aquí no te llevas un pequeño saco para no ocupar y cosas así, nos llevamos las mantas, el colchón, almohadones y de todo para estar a gusto que el desierto no está reñido con la comodidad. Y por llevarnos, me llevé las aletas por si me bañaba y la bici. Por supuesto, nosotros íbamos encima de todas las cosas.

Habíamos decidido que se iría a la duna Blanca pero por el camino como hacía muchísimo viento, pensaron que era mejor meternos hacia el desierto y por allí fuimos dando saltos y tragando todo el polvo del mundo. Llegamos a una casa que pensamos que nos podría servir para quitarnos el viento.

Cuando empezábamos a descargar, llegaron los dueños de la casa que resultaron ser familia de la mujer de Hadif, así que nos dejaron las llaves y nos metimos dentro en vez de montar la tienda. Puede que sea menos romántico pero más efectivo. 

Mientras se tomaban un te, me fui a hacer fotos aprovechando la luz de la tarde. Cuando volví, se pusieron a arrancar un generador que habían traído para tener luz y conectar el equipo de música. No funcionaba. Tardamos dos horas en arrancarlo y cuando lo conseguimos, por supuesto de noche desde hacía dos  horas, se fundieron las bombillas que pusimos por lo que el equipo no lo conectamos y nos quedamos sin luz.

Teníamos un lumigas, así que quitamos la bombona que en ella se estaba haciendo la comida y ésta la pusimos en las brasas pero al rato ésta se quedó sin gas, es que llevaba cuatro horas haciéndose la comida con ella. Nuevamente sin luz, se acordaron que tenían una bombilla de 12 v. así que la conectaron a la batería del coche y se hizo de día.

La cena era arroz con camello, el cual, para ablandarlo, estuvo cociendo tres horas en el fuego y luego otras dos en las brasas. Se cocinaba sin añadirle nada de nada, estilo saharaui puro. Cuando por fin estuvo, se le añadió el arroz y agua en la cantidad que Allah les dio a entender y hasta que no se quedó sin ella, no estuvo listo por lo que como coció mucho más de los reglamentarios veinte minutos, pues estaba pasado pero realmente muy bueno con un sabor que sólo en el desierto se nota.  Se comió con la mano que es lo que mandan lo cánones en el desierto.

Bien por ellos que están acostumbrados pero yo, aparte de que me molesta que me escurra el aguilla por la mano, me quemaba los dedos y  hasta que no se enfrió no pude comer a gusto pero para entonces los demás ya habían terminado y se retiraban quedando de muy mala educación el comer solo pero no estaba con mucha hambre porque como tarda tanto en  hacerse la comida, mientras se come fruta, y frutos secos a parte de bebernos la sangría que por falta de jarra la teníamos metida en medio melón.

Al día siguiente mañana libre y yo la pasé leyendo tranquilamente mientras escuchaba ulular el viento a través de la ventana. A media mañana nos pusimos en marcha para regresar a Dakhla y yo me puse mi traje de ciclista y al llegar a la carretera me dejaron en ella. Tardé dos horitas en llegar a casa.

A la semana siguiente, otros amigos (pastores nómadas) que nos habían dicho que un día nos invitarían a su hayma, nos llamaron para decirnos que el viernes, es decir, al día siguiente nos fuéramos a su casa que nos íbamos al desierto y regresaríamos el domingo. A la hora que nos dijeron estuvimos allí y esperamos dos horas más tomando te para poder salir.

Viajamos en un land rover de hace treinta años. Delante íbamos cuatro, el conductor, Hadiyetu, Hanna y yo y con las cosas, el hijo de Cri y Zana que ya tenía a sus niños en al Badía, que es como se llama en el desierto a cualquier parte donde hay haymas.

Casi tres horas de viaje incluyendo parada a rezar para hacer 140 kms. Se alegró mucho todo el mundo de vernos allí e hicieron un te y mataron una cabrita en nuestro honor para comerla esa noche, con lo cual entre prepararla y cocinarla, cenamos como a las doce pero muy rica la cena y es que en el desierto todo sabe mejor.

Por la noche no me dormía por el te pero me levanté temprano y mientras hacían el desayuno dí una vuelta porque menos la madre y el padre, todos seguían durmiendo.

Los nómadas suelen situar las haymas todos por la misma zona, habitualmente donde han caído las últimas lluvias y se trasladan de un lugar a otro buscando el agua y los pastos para el ganado. Los corrales de las cabras y corderos están colocados al lado de la hayma pero a sotavento de manera que nunca va el olor de los animales a la hayma.

Cuando el corral se ha llenado de excrementos, lo cambian unos metros más lejos. La época de lluvias comenzará dentro de dos meses. El agua se transporta en camiones por carretera hasta un punto y de ahí, los land rover la llevan en bidones de doscientos litros pero el agua cuesta 0.2 dh el litro y en momentos de sequía como ahora, hay que dar de comer al ganado, lo cual encarece todo.

Después de desayunar propuse una excursión andando hasta unas montañas pero sólo se apuntaron los niños, Hanna, Zana y su hija pequeña. Al poco de andar, estas se quedaron muy atrás y nosotros continuamos. El pequeño se comenzó a cansar (iba descalzo por piedras y pinchos como si nada) así que me lo puse en los hombros y continuamos.

Llegó un momento en que viendo la hora, decidí volver para no llegar tarde y preocupar a nadie, así que regresé y a la una y media de la tarde estaba en las haymas, hubiera podido llegar un poco antes pero Lahsan se empeñó en que íbamos mal. Yo sabía que iba bien, me guiaba por el sol pero como el chaval llevaba tiempo por allí, le hice algo de caso y lo que pasó es que nos desvió unos cuantos kms de donde estaban las haymas.

Cuando llegué, salieron las mujeres llorando y dando gritos de que menos mal que estábamos vivos, que no habíamos muerto y cosas así. Yo me quedé alucinado, sólo había estado tres horas fuera. El padre y jefe de la familia no estaba se había ido con Hanna a buscarnos y tardaron en llegar.

Cuando llegaron Hanna venía llorando a todo llorar porque Cría, que así se llamaba el jefe del clan, le había dicho que seguro que nos habíamos muerto de calor y que por eso no nos veían. Como vosotros al leer esto, yo no me podía creer esto que escuchaba, nadie se muere en tres horas en el desierto por mucho calor que haga y yo no había salido con calor, habíamos bebido y todas esas cosas pero es que por aquí corre la noticia de que encontraron a tres chicos que salieron con el land rover, muertos por el calor y por no tener agua y se dice que murieron en el día.

Evidentemente los pobres morirían en varios días pero la gente lo cree de esa manera y pensaron de verdad que estábamos muertos y de ahí su gran disgusto y su gran alegría después.
 
Por la tarde, Cría me llevó en el land rover a las montañas y al llegar me dijo, ya puedes subir arriba. Yo miré y sólo veía grandes bloques para alpinistas pero ya que me había traído hasta aquí no le iba a decir que no iba a subir, así que me fui con el chaval, que se apunta a un bombardeo, y nos pusimos a escalar consiguiendo llegar arriba, donde hacía un viento que no lo podríais creer.

La vista desde esa altura era impresionante y me hubiera quedado mucho más rato allí pero como me esperaban, no estuve demasiado rato.

Por la noche hizo fresco y dormí tapado con la manta hasta arriba. Todos dormíamos juntos, la hayma era grande y tenía un apartado para la cocina. Hicieron el pan por la tarde y así calentito estaba buenísimo.

A la mañana siguiente estuve de paseo con Hanna nada más, no me llevé a ningún niño por si acaso y siempre a la vista de la hayma, haciendo algunas fotos. Después de comer nos trajeron otra vez a casa y ya tenemos ganas de volver

¿Qué tendrá el desierto?



Si alguien está interesado en un viaje similar, puede contactar en jota @ atarexpeditions.com


Texto y fotos: Jose Javier Lanzarot (Jota) - Colaborador experto de KWANG 4X4.
Junio 2008.


























































































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